Ya es la tercera vez que lo borro todo. No sé escribir ¿o sí? Tengo trazos de inspiración pero no sé dónde se esconden.
No quiero hablar de remordimientos, ni de culpas, ni de crueldad, ni de anacrónicas confesiones. Prefiero quedarme con esa última despedida, suave, dulce, dolorosa. Con la sensación de que, a pesar de todo, no tengo absolutamente nada que perdonarte. Nadie entiende mejor que yo el deseo y los errores. Pero no quiero hablar de eso, me quedo con esa ternura. Te recordaré como tú quieres, y te dejaré en un rincón de mi memoria con aquella chica de verano que tanto te fascinaba.
Algún día tendré valor para sentir con libertad. Para escribir con libertad. Y me entregaré por completo a esta fuerza gravitatoria que todo lo arrasa. Porque siempre he sido yo. Y ahora hay tantas cosas que tienen sentido que no sé por dónde empezar a reajustar mi visión. Ni siquiera sé por dónde empezar a vivir a mi manera.
Lo que sé seguro es que no permitiré que te vayas otra vez. Y tú no tendrás tiempo de pensar en la caída.
No quiero hablar de remordimientos, ni de culpas, ni de crueldad, ni de anacrónicas confesiones. Prefiero quedarme con esa última despedida, suave, dulce, dolorosa. Con la sensación de que, a pesar de todo, no tengo absolutamente nada que perdonarte. Nadie entiende mejor que yo el deseo y los errores. Pero no quiero hablar de eso, me quedo con esa ternura. Te recordaré como tú quieres, y te dejaré en un rincón de mi memoria con aquella chica de verano que tanto te fascinaba.
Algún día tendré valor para sentir con libertad. Para escribir con libertad. Y me entregaré por completo a esta fuerza gravitatoria que todo lo arrasa. Porque siempre he sido yo. Y ahora hay tantas cosas que tienen sentido que no sé por dónde empezar a reajustar mi visión. Ni siquiera sé por dónde empezar a vivir a mi manera.
Lo que sé seguro es que no permitiré que te vayas otra vez. Y tú no tendrás tiempo de pensar en la caída.
No hay comentarios:
Publicar un comentario