viernes, 28 de abril de 2017

Rendición

"Hay una diferencia entre rendirse
y saber cuándo has tenido suficiente".

Depón las armas. Baja las manos. Suelta la garganta. Acaríciate el estómago, no va a dejar de doler. Ten mucho miedo todo el rato, compórtate como una lunática. No toques esas armas. No toques a nadie que no te ame. Entrégate. Permite que te colonicen y devasten. Depón las jodidas armas.

Ya no sé si tengo más heridas por el abandono que aún me pesa, o por las cosas horribles que hice para olvidar que me dolía. Las cosas horribles que me hicieron (sentir).

Ojalá tener valor.



Carta abierta de disculpas a mí

Odio tener que pedirte disculpas. Odio no haberme cuidado y estar ahora tan al límite que debo forzarme a cuidarme. Odio que este sinnombre sea lo mejor que me he encontrado en años.

Siento no haber sabido escuchar lo que decías con voz chiquita. Ojalá hubiera aprendido antes a reconocer lo pequeña que eres (soy), lo liviano de tus miembros temblorosos y lo fugaz de tu cordura.

Siento que lo que nos ha pasado impida ahora disfrutar de lo que tenemos. Siento que lo que más se repita en todo lo que escribes sea el miedo. Siento muchísimo haber exprimido tanto tu fuerza, que debes ponerte al borde del abismo para sentir algo y disfrutarlo.

Te hicieron pensar que no eres suficiente y ese pensamiento se convirtió en mantra. En manta. Lo siento mucho, no te lo imaginas. Es el primer impulso, ¿verdad? Algo sale mal y es porque no eres suficiente. Pero no es verdad y siento no haber podido guiarnos para verlo antes.

Pero sobre todo, sobre todas las cosas, siento no haberte conseguido la ayuda que necesita(ba)s. No puedo prometer que eso cambiará.

Lo siento.