domingo, 23 de diciembre de 2012

Erato, esa ramera caprichosa

Escribir es liberarse. Te obligas a ordenar tus pensamientos. O vomitas sin pausa lo que hay en tu cabeza. Siento ese impulso visceral de escribir. Estos deditos, que tanto han hecho, se mueren por un poquito de esta droga dura que son las palabras.

Siempre que se masturbaba lo hacía sentada. Consideraba un sacrilegio manchar su cama de un placer tan primitivo, cuando ese lecho era testigo de como hacer el amor. Ella era lo que se conoce como "toda una señorita", altiva, elegante, discreta pero llamativa. Siempre correcta. Odiaba dormir sola, y su exigencia la obligaba a. De ahí sus ojeras. Le gustaban los libros viejos y los cafés con mucho azúcar. Nunca era ella la primera en besar en la boca.
Y tenía esa forma de follar.
Ese movimiento sedoso de cadera, cadencioso, esa mirada abandonada, ese jadeo suave cuando llegaba al orgasmo. No había quien no se enamorara de ella al verla así. Querían más, querían hacer el amor.
"Vaya por Dios", pensaba ella contrariada.
"Con lo que me gusta hacer el desamor".

La culpa es de mis musas.

viernes, 21 de diciembre de 2012

Deja que te verse un poco

"Yo la acaricio con la punta de los dedos; y Ella se resiste con relámpagos y truenos".

Escucha la música como un sediento en una licorería, embelesada, bella, intensa. En algún momento de su vida, alguien debió decirle que tanta pasión me entraría por los ojos y no saldría más que a través de los dedos. Pero oye, que Kaya es preciosa, y tiene los ojos azules, pero no es Ella. Y Ella escucha la música como si fuera una adolescente silenciosa que decide drogarse porque, simplemente, es divertido.
La música es hermosa cuando baila en sus oídos.
Qué bonita la voz de canela que se le pone.

Gracias, Carlos S.

miércoles, 12 de diciembre de 2012

Timonet

Llueve la niña por dentro, llueven las costillas apretadas. Y se pregunta con demasiada pasión si las escaleras de los hoteles sirven también para suicidarse.

Pero es tan bonita como un oso en primavera, llena los techos de miel y llama a los porros, petas del amor y la risa. Ella es una chica Murakami, una chica Almodóvar y una chica Sabina. A ella se le dibuja un corazón bajo la falda, hablando de películas sadomasoquistas en bares de ambiente. A ella se la venera. Ella es el tipo de chica con la que pasas las mejores tres semanas de tu vida, y que jamás olvidas.

En su pecho llueve. Mientras recoge tomillo. Pero. Lucen sus orbes.

domingo, 2 de diciembre de 2012

Así, obscenamente


Cuando se desvanezca mi color y suavidad; cuando mi tersa carne se agriete, y deje de emocionarte; cuando dejes de cantar en la cocina, cuando no reconozcas en mis ojos a esa chica de 17 años; cuando , tal vez, ya no hayan sandwiches de madrugada.

Entonces se apagarán las luces, y tu llama brillará gris, los tejados no temblarán, ni habrán fuentes a lo lejos. Se romperán los gorros de lana. No te lanzaré guantes y, te prometo cariño, que no me mentirás mirándome a los ojos.

Que a lo mejor no intento acercarme, o eres tú quien empieza a mirar atrás cuando te marchas. Pero qué duro puede ser perderte estando tan cerca, cuando falta aún tanto tiempo. Qué miedo no poder encontrarte en el cuerpo que yazca sobre la almohada a mi lado.

Pero siempre tendremos velas.

Y tú siempre tendrás los ojos azules.