Maldito su coño de cielo.
Y mil veces muerte a sus miradas de vicio azul, a sus caderas vertiginosas. A su forma de arquear la espalda y jadear bajito y susurrar ese nombre mío que sólo se oye en sus labios. Ella es Belleza primigenia. Stendhal se corría imaginándola. Imagínate. Ella. Es de. Qué más da.
Es mía.
Ábreme las puertas, te prometo que te dolerá. Cierra las ventanas, si se te erizan los pezones no será del frío. Echa a volar si quieres, eso no impedirá que (te) corras. Mis manos en tus caderas, mis labios en tu piel, mis rizos haciéndote cosquillas. Tu luz aumentando el contraste. Y el Arte, el Arte, la fuerza violenta que se crea cuando hacer el amor pasa a ser acto.
Hay mil formas de hacer el amor. Millones.
Abre las piernas, cariño, te voy a hacer poesía.