Es la tercera noche consecutiva que me subo un vaso de alcohol a la cama. ¿Para qué, hijaputa? Para ser lo bastante valiente, para llegar al día siguiente. Esta vez ha sido un ron con cola, y negar que he recordado tu negrita con cola sería como negar lo devastada que estoy.
Las últimas noches ha sido vino, el vino que reservaba para ti y que ya está caótico y asqueroso. Como su dueña, claro. Qué bien me sienta este perpetuo templo a nuestra memoria, qué guapa y qué perdida estoy.
Chin chin, querida.
"-Siempre pensaba que estabas viviendo tu sueño. Que eras feliz.
-Creo que habría preferido no haber sido tan feliz con tal de no estar como ahora. A veces lo pienso de verdad. Pero no, pase lo que pase ha valido la pena. Ha sido el puñal más bello que podría haberme matado."

No hay comentarios:
Publicar un comentario