jueves, 4 de abril de 2013

Abril, mon amour

Tengo 17 años, estoy enamorada, tengo miedo, y deshojo hojitas verdes, formando un camino que espero que ella siga hasta mi casa. Allí, dirá que no quiere vivir sin mí, y se entregará sin reservas a mis manos inexpertas.

Pobre chiquilla, que no sabía que, y aún me duele decir esto, el amor no lo puede todo. La pasión no lo puede todo.

Fue un abril la primera vez que me di cuenta de que eres inalcanzable. Fue un abril la primera vez que nos entregamos. Miles de primeras veces, ¿recuerdas?

Y si escribo poco, es porque la felicidad está transformando a mi musa triste en una chica viva. Como un historiador, debo documentar cada cambio, cada sonrisa, cada lágrima, cada mañana.

Es abril, el mes maldito. Mi mes maldito. Y sólo puedo pensar en que tengo toda la vida por delante. Para maldecir meses y números, digo. Que las viejas costumbres me pesan en los rizos.

Las heridas son más bonitas cuando florece la primavera. Y no hablo de estaciones.

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