domingo, 23 de octubre de 2016

La suavidad de no tener futuro

No sé cuál es el sentido de escribir.

A veces no recuerdo el dolor. Camino, bailo, me acuesto, como si no tuviera balazos en el pecho, marcas de lo que no me hice en los muslos, los dedos rotos o las piernas sin temblores. He pasado tanto tiempo fingiendo que las alucinaciones eran sueños, que ahora apenas recuerdo lo que era dormir tranquila.

Aún tengo alucinaciones.

Puede que tenga alucinaciones el resto de mi vida. Puede que en sueños siga amando, follando y llorando sobre cosas que no debería recordar.

Pero la música ya no me hace daño, y eso es incalculablemente bello. Las letras escondidas en mis libros me estremecen de ternura, y no de miedo. Me he atrevido a decirle a alguien: "Eres culpable de que se me rompiera esto", sin reproche ni amargura. Saco fuerzas de rincones de mí que no conocía, y vivo una situación frustrante, humillante y estresante para la que nadie me ha preparado. Sin volverme loca (apenas).

Mi edad ya no es un número primo. Todo ha cambiado, yo he cambiado. Quién me diría cuando empecé este rincón que pasaría meses sin leer nada. Que abrazaría mi parte más frívola, que tendría adicciones que soy incapaz de controlar. Que puedo pasarme días sin salir de casa, sin necesitar a nadie y aún así sin encontrarme.

Esta noche he recordado los ojos de personas de las que ya no sé nada. Me ha roto el corazón (sólo un poco) y he querido escribir. Escribir algo bello e intenso, algo que me haga recordar que aún hay dos briznas de talento en mi interior; tal vez la chica ingenua que se emocionaba con dos palabras siga dentro de mí. O yo siga dentro de ella.

Pero lo más intenso que se me ocurre es hablar sobre sus lunares, sus ojos verdes, sus preciosas manos. Hablar sobre sus ojos de chocolate y su risa de pajarito, sus manitas aferrándose a mi pecho. Hablar sobre la risa tras la ofensa, la ilusión detrás de todo lo que estamos construyendo, la incertidumbre.

Tal vez sigamos la una dentro de la otra, pero no somos la misma persona. Y menos mal.


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